lunes, 26 de marzo de 2012

Post-poeXXI@

Ahora que ha terminado todo solo queda hacer balance y dar las gracias a los invitados y los asistentes por hacer posibles estos días que hemos compartido.

Os dejamos aquí unas cuantas noticias de prensa, fotos y videos de estos días, esperamos que lo disfrutéis:

PRENSA:



El Norte de Castilla, 20 de marzo de 2012
El día de Valladolid, 20 de marzo de 2012

El Mundo Diario de Valladolid, 20 de marzo de 2012

El Mundo Diario de Valladolid, 21 de marzo de 2012

El Norte de Castilla, 21 de marzo de 2012

El Norte de Castilla, 22 de marzo de 2012


VIDEOS :


(Cortesía de Laura Fraile):
-Lectura de poemas de Amalia Iglesias: uno y dos.
-Conferencia de Jara Calles: uno, dos, tres y cuatro.
-Lectura de Fernando del Val: uno y dos.
-Lectura de Carlos Aganzo: uno y dos.

FOTOS:

-Una buena tirada de nuestro amigo Jorge García Torrego: Ver en flickr
Habrá más -esperemos-, permanezcan atentos a sus pantallas.


EL COLOR: las obras de los Arañados Signos entorno a la poesía que nos ha visitado estos días:



lunes, 19 de marzo de 2012

Reseña: Interior Metafísico con Galletas, de Alberto Santamaría

Por Diego Nieto Velasco

Puede que el iniciado en la obra de Alberto Santamaría sospeche que éste sufre un Síndrome de Diógenes lírico, un impulso que le lleva a acumular toda clase de objetos: latas de albóndigas, muebles de época, lamparas de araña, bolsas de aspiradora, más latas oxidadas, bicicletas, restos de mandarinas que palidecen/ dentro del camión de la basura, murallas, cabinas, alucinaciones, tubos de escape, más latas de conserva... Constatación que deja en entredicho a todos los que aseguramos que en su último libro -un ataque frontal a la metafísica más laberíntica- el autor ha querido quitar hierro al asunto.

Bromas aparte, es en Interior Metafísico con Galletas -un título desconcertante propio de alguien al que le gusta presumir de la ambigüedad que su novela B inspira en los lectores (¿es una novela o un poemario?)- donde Alberto Santamaría propone continuar la interesante senda ya abierta en Pequeños Círculos y centrar la mirada en aquello que no tiene tiempo/ ni espacio/ pero sucede. Lo inesperado, esto es, la vida, siempre queda en los márgenes o en los espejos, donde comparte espacio con lo grotesco, escribió en su obra anterior. Rosa Benéitez nos avisa de esto en un fundado prólogo que bien sirve de guía en el crucero propuesto, un crucero que nos llevará desde La Rochelle a Benidorm para descubrir un material que, aunque parece ajeno al paisaje, lo llega a sustituir.

Todo conspira para que no nos vayamos muy lejos a buscar lo que está sin estar. Nada crece sin permiso dentro de una jaula reflexiona un poema sobre el lenguaje. Se convive con una lógica inalcanzable y rigurosa hasta desgastarla. La metafísica no entra en ningún marco, pero es un requisito habitual en las cosas habituales que sabremos mirar/ si las desenfocamos. La vida tiene un código nacido para no cuadrar con lo racional. La verdadera metafísica, es democrática y está ahí fuera para el que ose preguntar por ella. Y es que las cosas nos importan por el futuro o el pasado que tienen pendientes con nosotros, chupar/ cabezas de marisco/ es algo delicioso sólo a partir de los cincuenta, por habernos colmado de olores y mensajes insopechados, por habernos distraido de las obligaciones del paisaje, por encarnar en sí mismos la devastación que nos espera al final del decadente vocabulario del verano, que diría Wallace Stevens.

La imaginación es la herramienta más adecuada, no para alejarse de la realidad, sino para gestionarla adecuadamente.

La editorial El Gaviero reincide en un diseño espectacular, esta vez con la colección Guairo. El libro entra por los dedos, crea un paisaje más durante el proceso de lectura. Esto es importante también, pues tendrá el lector la necesidad de adentrarse en la vida íntima de las cosas y gestos que lo rodean con cierto afán voyeurístico. Ya se disculpó Derek Walcott ante su desayuno por un descubrimiento similar: Perdóname, café, y perdóname/ leche con dos paquetes de azúcar artificial,/ mientras observo crecer estas líneas y el arte poético me endurece. Esta vez las galletas también tendrán que perdonarnos.

Reseña: La involución cítrica, de Adriana Bañares

Por Christian Supiot

Blog. Bitácora. Espacio. La nueva generación de escritores ha vivido el boom de una forma distinta de comunicación literaria. Una nueva forma de seriación. El Timeline, los posts, las entradas; son los nuevos folletines, páginas de opinión y relatos del suplemento cultural. Un suplemento cultural propio, autopublicado y casi diario en el que el autor es parte y todo, un editor todopoderoso. 

La involución cítrica (Origami, 2011) de Adriana Bañares es un subproducto de las nuevas plataformas de la web. Como parte de un curioso fenómeno de “vuelta al libro”, el blog de Adriana Bañares (La niña de las naranjas) se viste de libro y se transforma. Se amolda a un nuevo/viejo formato y abandona las canciones, los videos, las imágenes; el aparato gráfico casi indispensable para hacer “atractivo” un texto en Internet. En una suerte de “autocanibalismo”, Adriana Bañares devora y regurgita los textos publicados en su blog para transformarlos en el libro que tenemos entre manos. La involución está formado por dos secciones: Oniria y REM, en los que se agrupan textos por temática, de tal forma que, en la primera sección, se concentran los textos mayor carga narrativa y en la segunda se acumulan los más líricos, en verso. 

La involución cítrica deja transmitir un universo formado de interiores. Los textos describen habitaciones en apartamentos, pequeños espacios cuyas paredes limitan un nolugar que se adivina urbano, metropolitano: Te he descubierto pintada de rojo en una habitación ultravioleta

Pero los espacios de Adriana tendrían poco sentido, si recuerdan sus lecciones de Física, si carecieran de un tiempo que los acotase. El tiempo de La involución, sin embargo, tiene pocas cualidades elásticas y se asemeja más a una cinta de moebius que a una línea. Es un tiempo en el que nunca pasaba nada y a la vez no había día en que no pasara algo. Como en una telenovela. La narración de Adriana es una sucesión ininterrumpida de “momentos sin importancia”. De descripciones casi furiosas en las que el “dentro” y el “fuera”, el yo y el mundo, se entremezclan de tal forma que, como en la cinta de moebius, uno puede caminar entre ambos sin detenerse. Sin que en realidad pueda decirse nunca que se está caminando por dentro o por fuera. 

Adriana Bañares demuestra en este libro que su fuerte es la prosa. Aunque dentro del apartado REM, encontramos algunos sintagmas de destellos altamente reseñables como De versos con limón para calmar este calor meloso o Me muerdo la lengua cada vez que me recuerdas, es en la prosa donde Adriana se encuentra más cómoda. Adriana Bañares logra en ella un discurso agresivo, potente, descarado; donde se aplica la máxima de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. A través de sus textos, Adriana anima la realidad y desanima a los personajes. La voz crea y se deshace. Salta de la posición de protagonista a la de mero espectador: La habitación se ha llenado de fantasmas y para espantarlos he encendido un par de velas. Ahora todo se mueve y me convierto también en sombra.

Y ¿despues? Después nada. Ya se sabe: la vida es un sueño, y los sueños, sueños son.

domingo, 18 de marzo de 2012

Reseña: This Is Your Home Now, de Mercedes Díaz Villarías

Por Diego Nieto Velasco


Mejor que un show, escribió Jack Kerouak en el prólogo de The Americans, el libro de fotografías de Robert Frank que, según el mismo Kerouak, inspiraría los poemas de las siguientes generaciones. Al leer This Is Your Home Now, no puedo dejar de pensar que Mercedes Díaz Villarías recogió aquel guante con éxito, y que su último poemario es, a su vez, mucho más que un poemario.

Son abundantes las referencias que me vienen a la cabeza al repasar la estructura coral de un pequeño libro difícil de medir. Veo al Jack de Lou Reed en Las Afueras, repasando el collage de su pasado, veo al nadador de Cheever en la mirada de un personaje, veo a un abuelo especulando sobre su propia muerte en una renovada versión del As I Lay Dying, veo a Nabokov luchando contra las limitaciones linguísticas y seduciendo a otra viuda en las clases de baile de una comunidad donde se huele un misterio a lo Twin Peaks, veo los kodachromes subexpuestos del American Color de Constantin Manos, y a él mismo meditando sobre sus fotografías: in everything beautiful, there is something strange. Todos han sido pintados en otro idioma, puestos bajo la amenaza de la que hablaba Carver, bajo el aviso de que las cosas dormidas están a punto de despertar. Quizá sea más que una impresión. El título original del poemario es De Cómo Cambió, en un juego de doblaje que también explica cómo nuestro imaginario, al igual que el Oeste, ha sido conquistado.

Mercedes Díaz Villarías desafía el verso irónico de Saarikoski uno ha de escribir algo sobre todo/ o todo sobre algo, y se niega a poner cerco a unas imágenes que van desde nuestra piel y sentí las ganas de bucear en las manos/ la cicatriz de broma del bañador elástico, dotando a los ojos de obsolescencia tecnológica miraba como tirando polaroids, sugiriendo sabores de espera Coca cola con tedio y helado de vainilla, o necesidades intestinas en forma de preceptos bíblicos y repartirás/ los pedazos de carne/ en proporciones de hambre cotidiana, regresando, por qué no, al origen, al archipiélago de Turku, a ser acorralado por todas estas sinestesias como el azul rodea a los cuervos/ en las finas ramas en Kaupatori.

Son estos unos poemas deliberadamente narrativos, que sin embargo, han incinerado los plásticos de la trama, reduciéndolos a un caos calculado, a la voz de unos personajes que comparten un contexto portátil, donde el presente se antoja insuficiente y los versos discurren como un travelling interior que quizá empiece en alguna terminación nerviosa pero que siempre nos deja a las puertas de la incertidumbre. Que establecen un delicado equilibrio entre sus protagonistas y su ecositema artificial. La ciudad ha caído/ la ciudad ha bebido del vino que tú bebías se puede leer en el texto que cierra el libro.

De formato humilde y portada exquisita me queda la duda de si esta aventura estética no estará pasando desapercibida.This Is Your Home Now autoeditado a través lulu.com es una apuesta valiente en muchos sentidos de quien ha sobrevivido al naufragio de varias editoriales.

Al principio de la reseña he dicho que This Is Your Home Now es más que un poemario y no sólo es un piropo. Nacido de un par de videopoemas, también ha dado lugar a una magnífica serie de cuadros de la propia autora, que estarán expuestos durante el VII festival de la palabra PoeXXI@, en el departamento de Teoría de la Literatura de la Universidad de Filosofía y Letras.

sábado, 17 de marzo de 2012

Reseña: La presencia inasible de la luz, de Mauricio Herrero Jiménez

Por Christian Supiot

Puede ser el momento de confesar que a este lector le gustan los poemarios en los que se desarrolla una idea de unidad. En los que los poemas se estructuran en una idea de libro que viene dada a priori, en oposición a libros que, se les ve, están hechos por una "simple" agregación de poemas. No es que una u otra opción sea mejor, por supuesto, simplemente es que este lector disfruta más de los primeros. La Presencia inasible de la luz tiene esta cualidad. 

La Presencia inasible de la luz (Visor, 2011) del poeta Mauricio Herrero Jiménez fue galardonado el pasado año con el accésit del XXI Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma. Se trata de un poemario pequeño, de 24 poemas, con los que el autor, a partir del encuentro casual con la ceguera, hace un recorrido por las distintas tonalidades de la luz. 

Los poemas comparten una serie de lugares comunes; la luz, por supuesto, pero también el agua, las calles de una ciudad imprecisa, un ambiente en general crepuscular y el paso del tiempo. 

El poeta intenta plasmar en sus textos las cualidades de la luz pero la luz de Mauricio, no es una luz cualquiera. Se trata de una mirada que se detiene en los pequeños efectos que produce la luz y a través de los cuales el poeta persigue darle una cualidad tangible. Algo así como si la luz estuviera hecha de aquellos minúsculos reflejos del polvo atrapados en los rayos del sol que tanto atraen a los niños. Pero la luz de estos poemas, no es una luz fuerte y vibrante. Aunque el poeta advierte que el peso de la luz / no es siempre el mismo, el poemario se centra en general en una luz de naturaleza huidiza formada de espacios vacíos y precipicios, frágil (la luz se rompe / en los acantilados de tus ojos), manchada con los colores de la tarde, hecha a la monotonía y más fácil de percibir por su ausencia (se cae la luz y se quedan los cuerpos / de las sombras desnudos) Y a pesar de todo, la luz tiene una cualidad cálida. La presencia inasible de luz habla de ese hogar formado por la intimidad los cuerpos y en él, la luz tiene forma de deseo

La luz está también en el hogar. Un hogar alumbrado tenuemente por candiles y por luciérnagas. Un hogar que tiene el cálido color de la rutina, que está iluminado por el dulce color de los membrillos. Un hogar, cuya luz a veces es porque está ausente. Una casa en la que las noches son eternas. En el que las alcobas guardan la memoria del frío y ambos, oscuridad y frío sirven para refugiarse en los cuerpos donde existe otra luz: La luz era la luz / cuando fue tuya / y la ponías en las habitaciones

Y aunque la luz es el hilo que une los espacios del poemario. La presencia inasible de luz habla también de una ciudad imprecisa y dura donde los transeúntes ignoran / que el tiempo late a sus pies. El mundo exterior al hogar es duro, cruel incluso, frío. La piel de las aceras es un damero donde apuestan / su suerte los mendigos, / […] y anuncian su final los suicidas. Las calles, empedradas de escarcha, están llenas de fosos abiertos; son un entorno hostil donde tropezar con los restos / de algún día de abril y donde se licua el alquitrán. Las calles tienen un silencio añil, una sombra envejecida y carecen de destino

La presencia inasible de la luz es un poemario cohesionado en el que el autor intenta describir las propiedades de una luz crepuscular de carácter huidizo y contradictorio que, a veces, es más exacta cuanto más ausente, que tiene el calor del hogar y la frialdad de la ciudad.

viernes, 16 de marzo de 2012

Reseña: Epidermia, de Sara R. Gallardo


Por Diego Nieto Velasco

Si cada libro de poesía contiene la posibilidad de un país, puede que un chorro de sangre seca componga la bandera adecuada para Epidermia, el debut de Sara R. Gallardo en el panorama lírico joven. Que no cunda el pánico. Epidermia es un digno asalto a las múltiples voces que un autor ha de habitar antes de atarse al mástil de la propia, pero también un catálogo de ausencias y de pladur, de ventanas que no se cierran del todo y dan la bienvenida a los insectos en invierno. Sabe el lector desde el principio que no hay nada gratis en Epidermia, y quizá eso lastre un tanto al conjunto, demasiado solemne, preocupado en celebrar un paradójico aislamiento actualizado, táctil, aparentemente incapaz de levantar la mirada de las ruinas inevitables y proponer una huida, porque el dolor es un agradecido lugar de debate.

Soledad, desarraigo, culpabilidad, confrontación con el mundo. No hay otro campo de juego que no sea el de la propia piel. Sara R. Gallardo devora la cáscara del huevo pese a sus aristas. Una piel irritada tras el placer. La difícil convivencia con el recuerdo revisitado, casi siempre puesto bajo sospecha. Las madres/ (ahora lo sé)/ nunca entraron a buscarnos. Las carencias culturales de una infancia suburbana. Pero ¿Estaba la solución en las bibliotecas de los otros niños?

Muero porque me arrojo [...]/porque quiero vivir en el fuego, escribió Vicente Alexaidre.

Dividido en tres partes: Cuaderno de Rastrojos como entrante salado, Historial que ilustra un Internet con su desengaño a domicilio, y la incómoda conciencia de las Cartas Mitológicas, Epidermia supera al personaje de Bruce Willis, y lo hace sin metralleta, pese a manejar bazookas en direcciones contrarias. Descalza ante una jungla de cristales rotos no duda en zapatear como un b-boy febril. Epidermia es sobre todo un sacrificio ritual que adquiere forma de confesión. Pero si la poesía confesional aspira a ser algo más que una mera purga, esta tiene que venir dotada de imagenes solventes. Así es como el poemario consigue abrirse paso entre zarzas. Y es que en Epidermia se puede leer que la piel conduce a lo ajeno, que es mejor morir de sed que de lenguas nómadas, que aún queda tanto deseo/ en medio de toda esta/ tristeza de sal, y de repente esa bandera herida empieza a tener sentido. Unas imágenes que progresivamente se van apeando de la sintaxis, creando un discurso sincopado, el de alguien desnudo que afila un hacha, sin saber qué quiere o debe hacer con él.

La edición del Gaviero, en su colección Troquel, es tan singularmente frágil como la situación en entredicho del soporte físico de los libros, y sin embargo esta fragilidad se convierte en su razón de ser, en una defensa del libro como monumento físico a lo que guarda, una oda a las texturas, a lo no digitalizable.

Epidermia nos devuelve la duda de si es más bella la hemorragia que la cicatriz.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Bienvenidas de última hora: Roger Wolfe se incorpora a poeXXI@


Es una suerte y un honor poder anunciaros que tendremos a Roger Wolfe como incorporación sorpresa en el VII Festival de la Palabra. Ya tuvimos el placer de escucharle leer en el V versátil.es, y este año participará en la mesa redonda del día 20, Letras sonoras, junto con Diego Vasallo -con quien publicó un disco-, Alfredo González, Dani Duque (La Linga) y Verónica Mellado moderando. Bienvenido sea.

Roger Wolfe en el V Festival de la Palabra retratado por Diego Nieto

martes, 13 de marzo de 2012

Reseña: Canciones que no fueron, de Diego Vasallo

Por Christian Supiot

Dice Roger Wolfe en su prólogo que “esto no es en realidad un libro de poemas y dibujos, sino quizá de bosquejos y de manchas; un diario de retazos” y no anda mal encaminado. Canciones que no fueron (Huacanamo, 2011), es un conjunto de poemas cortos organizados a modo de diario e ilustrados con cuadros del propio autor en técnica mixta. 

El conjunto editado por Huacanamo invita a ser hojeado. De pequeño formato y tacto agradable, Canciones que no fueron está hecho para ser tenido entre las manos. 

Cuando abrimos el libro, descubrimos casi un centenar de poemas breves organizados de forma aparentemente cronológica que abarcan desde 2004 hasta abril de 2011. Todos vienen, además, asociados a uno de estos tres lugares: Madrid, Menorca o San Sebastián, con la salvedad de un Lanzarote, marzo, que al final del poemario pone quizá la nota más negra al conjunto. 

Canciones que no fueron es un libro con un tono general de pesadumbre, una tristeza acrecentada por la brevedad de los textos. Estos poemas, que tienen a veces un cierto parecido al haiku (11:30/La espuma blanca/rompe a lo lejos/la mañana/en las rocas/de la costa), van arrastrándonos poco a poco hacía una melancolía del día a día en la que están siempre presentes las despedidas, el avance del tiempo, la fugaz presencia del mundo. Una melancolía refugiada en los pequeños gestos de la rutina contra la que el autor lucha y se apoya. Así, Vasallo nos dice: Hoy he trabajado:/he escrito un/poema./Ardua tarea esta/de intentar sacar belleza/de la vida,/del insulso acontecer/cotidiano./Como una inmersión/en los abismos/de la nada

Los momentos asociados a los lugares también se ven cargados de esa misma sentimentalidad. La inevitable lluvia de San Sebastián, los momentos de inacción menorquinos, o un Madrid suspendido a medio camino entre la noche y la nada de una ciudad como lugar ajeno e incómodo: la ciudad ruge/incesante/por ahí abajo,/ en algún otro mundo. Vasallo dibuja momentos en los que la vida se detiene. 

Canciones que no fueron es un poemario de versos breves, un diario de tristezas. Un conjunto de canciones melancólicas con las que alimentar también la mirada.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Cartel y Programa

Por fin podemos anunciar lo que tanto estábamos esperando: el cartel y el programa definitivo del VII Festival de la Palabra.








Inscripción: 10€ / en el despacho de Becarios del Departamento de Literatura Española y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada.

La entrada a todas las actividades es libre hasta completar el aforo, aunque tendrán preferencia los inscritos en el Festival.

¡Os esperamos!



Ponemos el PROGRAMA también de esta otra manera, para que se vea bien:

Martes 20 de marzo (Salón de Grados)

11:00 h. Presentación

12:00 h. Letras sonoras
Participantes: Diego Vasallo, Dani Duque (La Linga), Alfredo González y Roger Wolfe
Modera: Verónica Mellado

13:00 h. Lectura de poemas: Amalia Iglesias y Julia Piera

17:00 h. Presentación de libros: Diego Vasallo, Adriana Bañares y Mauricio Herrero
Presenta: Christian Supiot

18:30 h. Poesía singular: Lectura de poemas de Javier García Rodríguez

20:00 h. Concierto (con la colaboración de Laika): Sr. Chinarro (Aula Magna “Lope de Rueda”).


Miércoles 21 de marzo (Salón de Grados)

11:00 h. Mesa redonda: Fanzines. Poesía arte sana:
Conferencia de Jara Calles
Presentación de fanzines: Laika, Rémora, La Fanzine, Elefante Rosa
Modera: Cristina Gutiérrez

13:00 h. Lectura de poemas: Carlos Aganzo y Fernando del Val

17:00 h. Presentación de libros: Mercedes Díaz Villarías, Alberto Santamaría y Sara R. Gallardo
Presenta: Diego Nieto

18:30 h. Poesía singular: Agustín Fernández Mallo
Presentación y lectura del libro Blog Up con Teresa Gómez Trueba, Javier García y Pedro Conde.

20:00 h. Concierto-espectáculo flamenco: La Familia Telerín (Aula Magna “Lope de Rueda”)


[Jueves 22 de marzo]

21:30 h. Bar La Curva:
_Audición del disco de La Linga Canciones AtraVersadas.
_Presentación de la plaquette #4 de “La chica de la Curva”, AdultEros, de David Refoyo y Eva Villavieja, con prólogo de Alberto Santamaría.

EXPOSICIÓN COLECTIVA “ARAÑADOS SIGNOS 2012”
-Bar La Curva: C/ José María Lacort
-Bodeguilla Guajira: C/ Estación

EXPOSICIÓN DE OBRAS DE MERCEDES DÍAZ VILLARÍAS “This Is Your Home Now”. Departamento de Literatura española y Teoría de la Literatura y Literatura comparada

Facultad de Filosofía y Letras (Prado de la Magdalena)
Salón de Grados (3ª planta).
Aula Magna “Lope de Rueda” (1ª planta).